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Tanto en el caso del tratamiento del agua como del ambiente contaminado, el ozono (O3) actúa frente a los elementos contaminantes mediante un proceso de oxidación, convirtiéndose este en oxígeno biatómico, por lo que no se generan subproductos, como ocurre con el cloro (TriHalometanos y cloraminas).

El ozono tiene las siguientes ventajas:
- Desinfección e inactivación viral,
- Oxidación de elementos orgánicos e inorgánicos,
- Eliminación de la turbidez,
- Eliminación del olor, sabor y color.
Igualmente, el ozono evita la manipulación constante de productos químicos, con el riesgo que ello conlleva, así como de evitar destinar espacio para almacenarlo. También se da la circunstancia, que con respecto al cloro, el ozono es del orden de 3000 veces más rápido en poder de actuación.
Debido al gran poder de oxidación del ozono, este, bien dimensionado, destruye con facilidad virus, bacterias, esporas y hongos, así como la neutralización de multitud de pesticidas.
Con respecto al tratamiento del ambiente, las instalaciones de ozono bien dimensionadas y controladas, desinfectan de forma permanente los conductos de climatización y oxigenan las estancias del edificio en cuestión, aumentando considerablemente la calidad del ambiente, evitando el absentismo laboral.
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